Imágenes de la Cofradía

Las Imágenes que custodia la Cofradía del Santísimo Sacramento forman parte esencial de la devoción de nuestro pueblo. 

 

Cada una ocupa un lugar singular en la liturgia y en la memoria colectiva, acompañándonos en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, así como en el culto sacramental.
 

A través de ellas expresamos nuestra fe, mantenemos viva la tradición y honramos el legado recibido de nuestros mayores.

Jesús Nazareno

 

Realizada por el escultor Jesús Castellanos, fue la primera imagen que adquirió la Cofradía tras la Guerra Civil  por el precio de 850 pesetas en 1942.

 

La imagen es portada por dos turnos, cada uno formado por 12 costaleros. 

 

Procesiona en la Procesión del Silencio, la Procesión del Cenáculo y la Procesión Temprana.

 

Actualmente, la talla se encuentra en el Retablo del Camino al Calvario.

 

 

Virgen Dolorosa 

 

Esta imagen fue adquirida por la Cofradía entre 1947 y 1948, junto con la del Cristo Resucitado.

 

Es portada por 24 costaleros, sin relevos.

 

Procesiona en la Procesión del Silencio, la Procesión del Cenáculo, la Procesión Temprana y la Procesión del Santo Entierro.

 

Tras la Procesión del Santo Entierro, la  imagen es llevada hasta los pies del Altar Mayor, exponiéndose a los fieles para que puedan darle el pésame y besar su manto.

 

La talla se encuentra en el Retablo del Calvario.

La Verónica

 

Esta imagen de la Verónica, encargada al escultor Paco Calero en 1981, es la segunda talla que posee la Cofradía sobre la santa. Existe otra más antigua, adquirida en 1954, de escayola, cuyo precio alcanzó las 2.571 pesetas. 

 

Se encargan de portarla 6 cofrades durante la Procesión Temprana y 4, durante la del Santo Entierro.

 

Figura central de la Procesión Temprana, la Verónica realiza un recorrido propio y se encuentra tres veces con Jesús Nazareno, representando sus caídas en el camino al Calvario. En cada encuentro, eleva el paño y limpia el rostro del Señor, descubriéndose la cara de Jesús y preservando este gesto tradicional de consuelo y reverencia.

 

Procesiona en la Procesión Temprana y en la Procesión del Santo Entierro.

 

Acompaña a Jesús Nazareno en el Retablo del Camino al Calvario.

 

 

San Juan

 

Se adquirió, junto con la talla del Cristo Yacente, en 1949. Desde 1980, el paso fue cedido a las mujeres de la Cofradía, quienes suelen portarlo durante la Semana Santa. Al principio, estas debían de vestir con túnica y capirote granate, y cíngulo y capa de color azul, hasta que finalmente las mujeres consiguieron vestir con la túnica morada del mismo modo que los hombres.

 

Se encargan de portarla 8 anderas en relevos de dos turnos.

 

En la Procesión Temprana, durante los encuentros, es portado en brazos por sus costaleras. En ellos, mediante reverencias, indica a la Virgen Dolorosa la dirección por la que avanza su Hijo camino del Calvario.

 

Procesiona en la Procesión del Silencio, la Procesión del Cenáculo, la Procesión Temprana y la Procesión del Santo Entierro.

 

Acompaña a la Virgen Dolorosa en el Retablo del Calvario.

 

 

Cristo Yacente

 

Adquirido en 1949, el paso está compuesto por la imagen y un Sepulcro realizado por dos de nuestros cofrades: Mario Gabaldón y Melquiades Torres.

 

Procesiona únicamente durante la Procesión del Santo Entierro, bajo palio y sobre las andas del Nazareno.  

 

En este cortejo fúnebre es escoltado por miembros de la Guardia Civil y seguido por las Manolas, mujeres vestidas de negro y mantilla como signo del luto, propio del Viernes Santo.

 

La talla se encuentra en el Retablo del Calvario, bajo la Virgen Dolorosa y San Juan.
 

 

 

Cristo de Medinaceli

 

La imagen fue donada por Vicenta Carrasco a la Iglesia de El Provencio, procesionando desde el año 2007 a hombros de los benjamines de nuestra Cofradía.

 

Comparte andas con la Cruz Desnuda y el Cristo Resucitado. 

 

Es portada por 4 u 8 cofrades, dependiendo de su edad.

 

Procesiona en la Procesión del Silencio, la Procesión del Cenáculo y la Procesión Temprana.

 

Cristo Resucitado

 

Se adquirió entre 1947 y 1948.

 

Tras la Vigilia Pascual, la imagen sale por la puerta norte de la parroquia hasta su plaza principal, donde la Virgen del Rosario, cubierta por un velo negro, espera a que llegue su Hijo.

 

Con Diana de Resurrección como marcha, las dos imágenes comienzan a bailar al compás de la música, entre los aplausos del público y los petardos.

 

Sale también en la Procesión del Canto de El Rosario.

 

Es portada únicamente por mujeres, sean o no de nuestra Cofradía. 

Nuestras procesiones y ritos

Procesión del Silencio (Miércoles Santo)

 

La Procesión del Silencio del Miércoles Santo marca el primer momento de participación de nuestra Cofradía en la Semana Santa. A partir de las 22:30 horas, el municipio se sume en un ambiente de profundo recogimiento y reflexión.

 

El título de esta procesión no es casual: es la única donde no acompaña ninguna formación musical, ni bandas de música ni de cornetas y tambores. El único sonido que rompe la oscuridad es el del llamador de las andas, un eco que guía a la fe en la noche.

Nuestra Cofradía desfila con la sobriedad que exige el momento. A la cabeza, el Estandarte, escoltado por dos faroles, abre el camino a las imágenes de Jesús de Medinaceli, Jesús Nazareno, San Juan y la Virgen Dolorosa que cierra el cortejo. En el silencio absoluto, nuestra presencia es una declaración pública de fe y un acto de acompañamiento al inicio de la Pasión.

Los Santos Oficios

 

El Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual y un profundo cambio en el ánimo de la Cofradía. Participamos en la Misa de la Cena del Señor, una celebración que se centra en un rito propio y distintivo de la Cofradía del Santísimo Sacramento.

 

En este rito solemne, el lavatorio de pies nos une al gesto de humildad de Jesús con sus apóstoles. Finalizada la Eucaristía, portamos con solemnidad el Santísimo Sacramento bajo Palio en la procesión interior, hasta depositarlo en el Sagrario Monumento, que nuestra Cofradía se encarga de montar y custodiar.

 

Vestidos con nuestra túnica, pero sin capirote, acompañamos al Jesús Sacramentado al son del Tantum ergo Sacramentum, en un acto de profundo recogimiento. Con el cierre del Monumento, iniciamos la Vela, nuestra promesa de amor y fidelidad, acompañando a Jesús en su Pasión hasta las 14 horas del Viernes Santo.

 

La Vela al Santísimo

 

La Vela al Santísimo es un antiquísimo rito que constituye la máxima expresión de fidelidad de nuestra Cofradía. Tras la Misa de la Cena del Señor, se transforma en un deber sagrado: no dejar solo a Jesús Sacramentado en su Pasión, acompañándolo en los momentos de mayor dificultad.

 

Este acto de profunda hermandad con el Señor se extiende durante toda la noche de Jueves Santo y hasta las 14:00 horas del Viernes Santo, de forma ininterrumpida. Diez cofrades, organizados en rigurosos turnos, mantienen esta cadena de relevos junto al Sagrario del Monumento, en un silencio respetuoso que es el eco de nuestro compromiso.

 

La Vela finaliza en los Santos Oficios de Viernes Santo. En ese momento, cuando el sacerdote retira las Formas Consagradas del Monumento, la luz se apaga y el Sagrario queda vacío. Es el instante de la muerte del Señor, representado en la oscuridad y el silencio, y es el punto culminante de nuestra custodia.

Procesión del Cenáculo (Jueves Santo)

 

La Procesión del Cenáculo se celebra el Jueves Santo, a las 20:00 horas, y es la de mayor recorrido de nuestra Semana Santa.

 

La Cofradía participa con las imágenes de Jesús de Medinaceli, Jesús Nazareno, San Juan y la Dolorosa. El cortejo está acompañado por la Banda de Música 'Ntra. Sra. del Rosario' de El Provencio. 

 

Durante el trayecto, la banda interpreta la marcha "Madre Dolorosa", una composición dedicada a nuestra Titular, un elemento central para nuestra identidad.

 

El clímax de la procesión estalla cuando nuestras imágenes entran en la Plaza de la Iglesia y se bailan al compás de una marcha procesional.

 

Tras este momento, y en el mismo orden en que salieron, las imágenes entran de nuevo en el templo, cada una bajo los acordes del Himno Nacional.

Procesión del Encuentro (Viernes Santo, 5:30 h)

 

La Procesión del Encuentro, que nos despierta a las 5:30 de la madrugada del Viernes Santo, es el rito de máximo valor sentimental y visual para nuestra Cofradía. Es en esta "Procesión Temprana" donde se manifiesta de forma más intensa nuestra identidad.

 

El cortejo revive el profundo gesto de compasión: mientras las imágenes de la Pasión aguardan en la calle, la Verónica, nuestra gran protagonista, emprende un recorrido único para encontrarlas. El momento cumbre llega con las reverencias, cuando el rostro de Jesús, marcado por el sufrimiento, es simbólicamente enjugado ante todos los fieles, un acto de profunda conexión humana.

 

Esta procesión, que se celebra con un orden y unas acciones tan propias de nuestra Cofradía, no es solo un acto religioso, sino la esencia de nuestra Pasión.

 

Procesión del Santo Entierro (Viernes Santo, 21:00 h)

 

La Procesión del Santo Entierro, conocida por todos como el Entierro de Cristo, se inicia a las 21:00 horas y marca la cumbre de la solemnidad en nuestra Semana Santa. Es el acto definitivo de riguroso luto ante la Muerte del Señor.

 

El cortejo abre con la Cruz Desnuda, seguida por la Verónica y el imponente Jesús Yacente, que procesiona en el Sepulcro bajo palio, custodiado con el máximo honor por miembros de la Guardia Civil. Tras el Sepulcro, y en señal de duelo, marchan las Manolas, un grupo de mujeres que, con su mantilla y traje negro, encarnan el luto más profundo del Viernes Santo.

 

Cierran la procesión San Juan y la Virgen Dolorosa, arropada por las autoridades religiosas, militares y civiles de la localidad, y, hasta hace unos años, acompañada también por la Banda de Música "Ntra. Sra. del Rosario" de El Provencio.

 

Al llegar a la Plaza de la Iglesia, se vive un momento de profundo simbolismo: la música suena, pero, en señal de respeto absoluto ante el drama consumado, nuestras imágenes se mantienen inmóviles. Es el silencio de la Pasión.

 

La procesión culmina en el templo. Allí, en un rito final de desgarradora cercanía, la Virgen Dolorosa es trasladada a los pies del Altar Mayor. Es el momento más íntimo, la oportunidad para que cada fiel se acerque a dar el pésame a la Madre y bese su manto.

Procesión del Resucitado (Domingo de Pascua, 0:30 h)

 

Tras la solemnidad de la Vigilia Pascual, la Procesión del Resucitado, sobre las 0:30 horas, marca la explosión de la alegría y el triunfo de la Vida en nuestra Cofradía. Se acabó el luto; es la celebración definitiva de la Resurrección.

 

Este acto simboliza el esperado Encuentro de Jesús con su Madre, María. Aquí, los nazarenos de nuestra Cofradía abandonan el hábito, pero lucen con orgullo el medallón que reafirma nuestra identidad en la Pascua. La imagen de Jesús Resucitado es portada por las mujeres del pueblo, testimonio del vínculo inseparable entre la Cofradía del Santísimo y la vida de El Provencio.

 

La procesión se desarrolla en dos partes: Jesús Resucitado y la Virgen del Rosario (aún cubierta por un velo de luto) salen por puertas separadas de la Parroquia, confluyendo en la Plaza.

 

El momento es de un gozo incontrolable: Al encontrarse Madre e Hijo, la Reina de las Fiestas patronales retira el velo negro de la Virgen y le coloca su Corona. Es entonces cuando la banda interpreta la vibrante Diana de Resurrección. Las imágenes son bailadas con fervor mientras la Plaza se inunda con un monumental estruendo de aplausos, petardos y vivas a Jesús y a su Madre.

Procesión del Canto del Rosario (Domingo de Resurrección)

 

El ciclo de la Pasión y Resurrección de El Provencio culmina con la Procesión del Canto del Rosario. Esta es la última salida, un acto final donde el pueblo entero celebra la victoria de Cristo en la mañana del Domingo de Resurrección.

Nuestra Cofradía vuelve a unirse a la Hermandad de la Virgen del Rosario, manteniendo el ambiente de gozo pascual. Es una procesión marcada por el firme compromiso comunitario: Jesús Resucitado es portado por las mujeres, mientras la Virgen del Rosario lo sigue, acompañada por los hombres y las autoridades.

El cortejo recorre las calles más emblemáticas, pero su rasgo distintivo es la devoción cantada. Durante todo el trayecto, hombres y mujeres se alternan para entonar los compases del Rosario, transformando la procesión en un himno coral de fe y alegría compartida.

Con este canto que sella el fin de la Semana Santa, nuestra Cofradía y El Provencio entero celebramos la llegada de la gloria hasta el próximo año.

Corpus Christi: Nuestro Día Grande

 

La festividad del Corpus Christi es, por definición, el Día Grande de la Cofradía del Santísimo Sacramento. Es la fecha que otorga auténtico sentido a nuestra existencia: la pública y ferviente adoración a Jesús Sacramentado y la exaltación de la Transubstanciación.

 

En la mañana del Corpus, el pueblo entero se une a la Cofradía, decorando las calles con pequeños altares de devoción y engalanando balcones. Al finalizar la Eucaristía, el sacerdote inicia la Procesión de Adoración con la Custodia.

 

Nuestra Cofradía asume el máximo honor: seis miembros, perfectamente trajeados y con guantes blancos, portan el Palio bajo el cual desfila el Cuerpo de Cristo. La procesión es un desfile de fe donde nos acompaña toda la estructura devocional y civil de El Provencio.

 

El corazón del rito late en cada mesa: el Palio se detiene, y tras la oración y la Adoración con incienso, los niños de Primera Comunión lanzan una lluvia de pétalos de rosa, un gesto de profunda ternura.

 

El día culmina con el cántico del Tantum Ergo en el templo y el tradicional "Puñao", una celebración fraterna con cuerva, frutos secos y pasodobles que sella, con alegría comunitaria, el solemne compromiso de nuestra Cofradía.

Fotografía de Noelia Abellán

Fotografía de Noelia Abellán

El Domingo de la Octava: Prolongación de la Fe

 

El Domingo de la Octava del Corpus Christi es el segundo día más importante de la Cofradía, un hermoso acto que prolonga el júbilo y la Adoración del Santísimo.

 

Si bien es similar al Día Grande, este rito subraya el protagonismo y el compromiso de las mujeres de la Cofradía, que son las encargadas de portar el Palio bajo el que procesiona el Cuerpo de Cristo.

 

Con un recorrido más corto y sin el acompañamiento de la banda, la procesión se transforma en un acto de fe más íntimo y profundo, donde la Custodia es acompañada únicamente por los cantos de los fieles y los niños de Primera Comunión. Este segundo día reafirma nuestra devoción al Sacramento, cerrando con solemnidad el ciclo de la Adoración.

La Cofradía del Santísimo Sacramento es el vínculo espiritual inseparable de El Provencio, una institución que ha marcado el latir de nuestro municipio durante más de tres siglos. Nuestros ritos son la manifestación más pura de esta historia, un testimonio vivo de la devoción al Cuerpo de Cristo.

 

Cada acto, desde la solemnidad de los Santos Oficios y la Vela al Santísimo que preside nuestra Cofradía en Jueves Santo, hasta la profunda emoción y el compromiso madrugador de la Procesión del Encuentro (nuestra 'Temprana'), refleja la esencia de nuestra identidad.

Estos no son meros desfiles, sino el calendario de nuestra alma: una ofrenda de fe que se transforma en rigor, luto y, finalmente, en una explosión de alegría. Os invitamos a recorrer la narrativa de nuestra devoción, un legado que escribimos día tras día con el pueblo y sus gentes.

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